Biografías
Rosendo Mendizábal
Pianista, compositor y profesor de música.
Anselmo Rosendo Cayetano Mendizábal nació en la ciudad de Buenos Aires el 21 de abril de 1868.
Músico de conservatorio; en los primeros tiempos del tango, cuando muchos ejecutantes aprendían las melodías a fuerza de escucharlas (en la jerga se llama “tocar de oído”), él sobresalía por sus sólidos conocimientos de música.
Fue un auténtico pionero. Contribuyó de forma notable al engrandecimiento del tango; no sólo por su condición de excelente pianista, que lo fue; sino fundamentalmente como compositor de inspiradísimas obras.
Como profesor supo enseñar en hogares de familias distinguidas y paralelamente, ejecutaba su instrumento en las más famosas casas de baile.
Se hizo conocido en “lo de Laura”, Paraguay 2512; propiedad de Laura Monserrat y la casa de baile más frecuentada por la aristocracia porteña.
Trabajó también en lo de “la parda Adelina”; “la vieja Eustaquia”; en el “Tarana” (posteriormente “lo de Hansen”; y en lo de “María la vasca”, donde una noche de 1897 estrenó su obra magna: “El entrerriano”; que hasta nuestros días se sigue considerando uno de los más importantes de la historia del tango.
Durante mucho tiempo, Ernesto Ponzio (apodado “el pibe Ernesto”), se atribuyó la autoría de este tango; generando confusión entre algunos historiadores que durante un tiempo difundieron esta falsa información; pero ya en los años ’20 se sabía que el tango referido era en realidad de Rosendo y las pruebas definitivas las aportó el historiador, poeta y locutor Héctor Bates; que en su “Historia del tango”, publicada en 1936, dio a conocer una carta que le escribiera el Sr. J. Guidobono; testigo presencial y quien, en dicha misiva, se expresó de la siguiente manera:
<El Palomar, 13 de julio de 1934
Señor Héctor Bates
Muy señor mío.
Cuando usted tenga frente al micrófono al “pibe Ernesto”, estoy seguro que le informará que él es el autor del tango “El entrerriano” y que fue un regalo que le hizo a Rosendo; esto lo ha dicho muchass veces y lo ha hecho decir a muchos. Yo estoy en condiciones de decir que eso no es exacto y que el verdadero autor es el malogrado Rosendo.
Si usted escucha a “Don José María”; “Don Enrique”; “Z Club” y otros tangos del mismo Rosendo, notará enseguida la misma modalidad, lo que viene a confirmar su paternidad; lo mismo le pasará si escucha “Venus”; “Apolo”; “Independencia”; de Bevilacqua. Ahora, volviendo a Rosendo, la historia de “El entrerriano”, es más o menos la siguiente:
Existía una casa de baile que era conocida por “María la vasca”. Allí se bailaba todas y toda la noche, a tres pesos la hora por persona. Encontraba en esos bailes a estudiantes, cuidadores y “jockeys” y en general, gente bien. El pianista oficial era Rosendo y allí fue donde por primera vez se tocó “El entrerriano”.
Era una noche en que varios socios del “Z Club” habían tomado la sala por varias horas de baile; recuerdo que siendo más o menos las dos a.m., golpearon la puerta, atendió “María la vasca” y regresó diciendo que eran los “jockeys”Pablo Aguilera, el famoso corredor de “Pillito”; Rafael Bastiani y otros más cuyos nombres no recuerdo y nos pedían que les permitiésemos participar del baile. Gustosos aceptamos y así se bailó hasta las 6 a.m. Al retirarnos; lo saludé a Rosendo, de quien era amigo y lo felicité por su tango inédito y sin nombre; y me dijo: “se lo voy a dedicar a usted, póngale nombre”. Le agradecí pero no acepté porque eso me iba a costar, por lo menos, cien pesos al tener que retribuir la atención. Pero le sugerí la idea que se lo dedicase a Segovia, un muchacho que paseaba con nosotros, amigo también de Rosendo y admirador; así fue: Segovia aceptó el ofrecimiento de Rosendo Y SE LE PUSO “EL ENTRERRIANO” PORQUE SEGOVIA ERA ORIUNDO DE ENTRE RÍOS>
Mendizábal firmaba sus composiciones con el seudónimo de “A. Rosendo” y su obra autoral incluye a los tangos “Z Club”, “Matilde”; “Don José María”; “Don Enrique”; “Reina de Saba”; “Viento en popa”; “Don Horacio”, “A la larga”; “Don Santiago”, “Polilla”; “Pronto regreso”; “El torpedero”; “Por aquí no hay espinas”; “Tres arroyos”; “Alberto”, “Contraflor al resto”; “Tigre Hotel”.
Rosendo fue profesor de quienes al cabo serán dos de los más importantes hombres del tango: Enrique Saborido y Manuel O. Campoamor.
Cuando apenas frisaba los cuarenta añoa, fue enfermando cada vez de mayor gravedad.
Poco antes de morir, la revista “Sherlock Holmes”, publicó la siguiente semblanza:
<-Si hubiera visto cuando vino a alquilar la pieza. Bien vestido, con panamá…
-Pero… ¿y ahora?
-¿Ahora? ¿No sabe usted? está paralítico, ciego completamente. Se lo pasa casi todo el día en la cama. Le custa mucho, muchísimo caminar. ¿Quiere verlo? Mire… ahí tiene su cuarto… Se llama Rosendo Mendizábal. Dolores intensos que jamás se cicatrizan han dejado en su frente arrugas profundas como surcos. Tiene cierto sentido de noble altivez y algo de ciervo medieval. Cuando parece que os quiere besar la mano, adivináis un gesto de orgullo en el ceremonioso saludo que os hace desde la cama…>
Dos años estuvo postrado.
Rosendo Mendizábal falleció en la ciudad de Buenos Aires el 30 de junio de 1913.